Por María Helena Ripetta
mhripetta@cronica.com.ar

En nuestro país hay 168 detenidos cada 100.000 habitantes, según las estadísticas del Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (Sneep) del Ministerio de Justicia de la Nación. Sigue siendo alto el número de personas privadas de libertad que aún no tienen condena.

Esta estadística oficial en materia penitenciaria se realiza a través de la recopilación anual de información proveniente de todas las unidades de detención, tanto federal como provinciales. Estos datos son importantes para llevar adelante políticas públicas en materia criminal.

En la Argentina, hay 285 unidades de detención. Las jurisdicciones que más cárceles tienen son el Servicio Penitenciario de la provincia de Buenos Aires con 54 y el Servicio Penitenciario Federal con 33 unidades. Contabilizando la población penitenciaria en sentido global, al 31 de diciembre de 2015 había 72.693 personas en el ámbito penitenciario, lo que lleva a una tasa de 168 cada 100.000 habitantes.

Pero si tienen en cuenta que existían 1.229 personas bajo régimen de monitoreo electrónico, la población efectivamente alojada en unidades de detención fue de 71.464, lo que equivale a una tasa de 166 cada 100.000 habitantes. Los índices más elevados son los de Estados Unidos (693) o Cuba (510). Las bajas tasas de la India (33) o el Japón (47).

En nuestro país, es la provincia de Buenos Aires la que más personas presas tiene en sus unidades de detención, alcanzando el 46% del total de detenidos en el país.

Según el informe, cada año se registra un crecimiento en el total de personas privadas de libertad. Durante 2015 hubo un incremento del 5% en relación con el período anterior, pero del 31% en relación con 2005 y del 92% en relación con 2000.

La población penitenciaria es en su mayoría de varones jóvenes argentinos con un bajo nivel de escolarización: el 96% de los detenidos al 31 de diciembre de 2015 eran varones, y el 62% tenía menos de 35 años, el 94% eran argentinos y el 72% tenía estudios primarios o inferiores.

Los principales delitos imputados a las personas privadas de libertad fueron robos (y tentativas de robos), homicidios dolosos, infracción a la ley de estupefacientes y violaciones. Esta característica responde fundamentalmente al funcionamiento del sistema de justicia penal y a la gravedad de las figuras delictivas; y no es equiparable a la distribución de la estadística general sobre delitos registrados, señalan los especialistas en el informe.

También se contabilizaron 140 casos de mujeres que viven con sus hijos en los penales. Esta cifra es algo menor a la registrada en años anteriores ya que en 2014 había 162 y en 2013 había 164 casos.