15 de octubre de 2018

El Papa proclamó santos a Pablo VI y el salvadoreño Óscar Romero

EMOTIVA CEREMONIA. En el Vaticano, Francisco también canonizó a otros cinco beatos.

Más de 70.000 personas colmaron ayer la Plaza San Pedro. La ocasión bien valía la pena: Francisco proclamó santos al papa Pablo VI y al obispo mártir salvadoreño Óscar Romero, a la vez que llamó a "imitar su ejemplo". Además, otros cinco religiosos fueron canonizados.

 

La emotiva ceremonia estuvo repleta de símbolos. Durante el oficio, el jefe de la Iglesia Católica utilizó el cáliz, el palio, el báculo pastoral y una camiseta blanca ensangrentada que Pablo VI, quien fue papa entre 1963 y 1978, usó en Filipinas cuando fue apuñalado en el aeropuerto. Además, se puso el cordón con borlas que los sacerdotes atan a la cintura, llamado cíngulo, que aún estaba manchado con la sangre de monseñor Romero cuando fue asesinado a tiros por miembros de la dictadura salvadoreña, mientras daba misa, el 24 de marzo de 1980.

"Todos estos santos, en diferentes contextos, han traducido con la vida la Palabra de hoy, sin tibieza, sin cálculos, con el ardor de arriesgar y de dejar. Que el Señor nos ayude a imitar su ejemplo", expresó Francisco en su decimoséptima misa de canonización. Después, se refirió a "San Romero de América", como es llamado Romero, quien "dejó la seguridad del mundo, incluso su propia incolumidad, para entregar su vida según el Evangelio, cercano a los pobres y a su gente, con el corazón magnetizado por Jesús y sus hermanos".

 

El nuevo santo también es conocido como "la voz de los sin voz", por su consagración a los más desfavorecidos.

"A todo o nada"

Así fue, según Francisco, el camino de amor a Jesús que siguió Pablo VI. "Lo hizo siguiendo el ejemplo del apóstol del que tomó su nombre. Al igual que él, gastó su vida por el Evangelio de Cristo, atravesando nuevas fronteras y convirtiéndose en su testigo con el anuncio y el diálogo, profeta de una Iglesia extrovertida que mira a los lejanos y cuida a los pobres", agregó.

 

"Pablo VI, aún en medio de dificultades e incomprensiones, testimonió de una manera apasionada la belleza y la alegría de seguir totalmente a Jesús", continuó.

Durante la ceremonia realizada en la mañana de este domingo, también fueron canonizados los religiosos María Katharina Kasper, Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús (quien vivió en Argentina),

Francisco Spinelli y Vicente  Romano, además del laico Nunzio Sulprizio.

 

El mártir de los derechos humanos

El Salvador estuvo de fiesta. Miles, en el Vaticano y muchos más en sus calles, a la espera del momento en que el país tuvo su primer santo: el obispo mártir Óscar Romero.

 

El "arzobispo de los pobres", ese fue uno de los nombres que le pusieron, fue asesinado en plena misa, el 24 de marzo de 1980, por su oposición a la dictadura militar que ocupaba el gobierno, al que había denunciado por su violencia y la sistemática violación de los derechos humanos. A su funeral asistieron unas 50.000 personas.

Pasaron ya 38 años de su muerte y sus asesinos siguen libres.

La Iglesia le reconoció el milagro de la recuperación de Cecilia Flores, quien dio a luz y quedó en coma, sin que los médicos le dieran ninguna esperanza.

La santa que vivió en Argentina

Aunque nació en España en 1888 y se nacionalizó boliviana, Nazaria Ignacia March Mesa llevó su tarea en nombre de Dios a Argentina y se instaló en Villa Pueyrredón. La congregación las Misioneras Cruzadas de la Iglesia fue la que fundó en Oruro, La Paz y en Bueno Aires. En 1943 murió en el Hospital Rivadavia. 

A la nueva santa se le atribuyen dos curaciones milagrosas: la de una mujer que casi muere en un parto y la de una religiosa que sufrió un derrame cerebral y mejoró su estado sin que la ciencia pueda explicarlo.

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