ACTUALIDAD  13 de septiembre de 2018

¿Cómo proteger a los chicos de la Bacteria Asesina?

Ya suman cuatro niños y un adulto muertos afectados por streptococcus pyogenes. Seis horas es la espera promedio en las guardias pediátricas. Se multiplican las consultas ante los primeros síntomas.

En las últimas horas se conocieron otras tres víctimas fatales afectadas por streptococcus pyogenes, una bacteria que suele alojarse tanto en las vías respiratorias como en la piel. Las nuevas muertes se suman a los otros dos chiquitos de 3 y 7 años que fallecieron en el Niños >Hospital de Niños Pedro de Elizalde.

 

Lo cierto es que las nuevas víctimas son dos niñitas (una dePosadas y otra de Rosario) y un adulto de 40 años de Pergamino. Desde la Secretaría de Salud de la Nación, en tanto, emitieron un alerta epidemiológico para reforzar las medidas de prevención del contagio

. "En esta época del año, siempre hay un aumento de las infecciones por estreptococo", explicó en diálogo con Crónica la jefa del servicio de Infectología del Hospital Garrahan, Rosa Bologna.

 

Luego de registrarse que dos niñas, una de Posadas, Misiones, otra de Rosario, Santa Fe, también murieron a causa de la bacteria que atemoriza a todo el país, y que desde la Secretaría de Salud de la Nación decretaron el "alerta epidemiológico

".

 

"Es una bacteria muy vieja, de hecho, cursa una enfermedad muy antigua como la escarlatina que la conocen nuestras abuelas. Cuando pasa a sangre e impacta en otros órganos es cuando da la forma de enfermedad invasiva, que es una forma muy grave y que lamentablemente fallece el 20 o 30 por ciento de estos casos", explicó el jefe de infectología del hospital Gutierrez, Eduardo López (MN 37.586), quien informó además que de los tres menores que estaban internados en Capital Federal por ese mismo diagnóstico, uno fue dado de alta y los otros dos permanecen estables porque "tomaron a tiempo la enfermedad".

"En la fase común, la bacteria afecta básicamente dos órganos y produce dolor de garganta con fiebre alta, con molestias para tragar importantes y aparecen placas o lesiones amarillentas. También aparecen lesiones de piel, que parecen lastimaduras o granitos, que cuando uno se los rasca, se lleva la batería con ellos y puede contagiar a otros", continuó López.

Sin embargo, la enfermedad puede ser grave cuando pasa a sangre. "Los cuadros que pasan a sangre son excepcionales, ocurren en pacientes que tienen infecciones previas por varicela o que están recibiendo alguna droga inmunosupresora", agregó el especialista.

Bologna, por su parte, dejó en claro que no se está ante un brote. "Esto suele darse en los chicos en edad escolar pero lo que es probable que esté pasando ahora es que, aparte de este aumento de las infecciones, haya alguna cepa particular del estreptococo que es más virulenta y que produce estas toxinas que producen estos cuadros graves".

"Las medidas de prevención por un lado tienen que ver con la higiene, el cuidado del lavado de manos y sobre todo, el alerta frente a la presencia de fiebre alta, el dolor de garganta y la erupción en la piel. Eso es muy importante para consultar rápidamente con el médico", finalizó.
 

Todo lo que hay que saber

El streptococcus pyogenes es una bacteria que se transmite por vía aérea y es una de las principales responsables de generar infecciones de garganta en los niños, como la faringitis o las anginas. También puede irrumpir cuando existen lesiones en la piel, entre ellas la varicela.

-¿Cúales son los principales síntomas?
Según expertos, pueden ser un fuerte dolor de garganta, la faringitis, tener fiebre alta, ganglios inflamados en la zona del cuello o lastimaduras en la piel, que generalmente suelen comenzar con una ampolla que hace costra color miel y un halo de color rojizo.

-¿Cómo prevenirla?
Para evitar el contagio es necesario lavarse las manos, estar higienizado, cortarse las uñas, no automedicarse y guardar reposo ante casos de enfermedad hasta 24 horas después de que se vaya la fiebre, tanto en niños como en adultos.

- ¿A quiénes afecta?
Puede atacar tanto a niños desde el primer año hasta los seis (promedio cuatro años), pero también se puede dar en bebés de pocos meses hasta los 15 años. También a mayores con problemas de defensas o personas diabéticas.

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